Gobierno del Brasil hace nueva previsión de
crecimiento inferior al 4% presupuestado
Valdo Cruz
Agosto de 2011
El gobierno volvió a reexaminar sus proyecciones
para el desempeño de la economía y en este momento
trabaja internamente con predicciones de crecimiento
de un 3,7% para el año, inferior al 4% presupuestado
esta semana por Guido Mantega, ministro de Hacienda.
El Palacio del Planalto evalúa que este desempeño es
positivo ante las incertidumbres generadas por la
crisis global. Si la perspectiva del gobierno se
confirma, Brasil crecerá por debajo de otros países
emergentes como China e India, sin embargo crecerá a
pasos más acelerados que países avanzados como EEUU.
La presidente Dilma Rousseff cree que la
desaceleración de la economía dará paso al Banco
Central (BC) para que empiece a reducir muy pronto
la tasa básica de intereses de la economía, que ha
sido elevada los últimos meses con el objetivo de
contener la inflación.
Sin embargo, la mandataria desearía que el BC
examinara cuidadosamente el panorama económico antes
del corte de la Tasa de Préstamos Interbancarios (Selic),
actualmente fijada en 12,5% al año. El Comité de
Política Monetaria (Copom) del BC se reúne la
próxima semana para definir lo que hará con los
intereses.
En una cita reciente con sus asesores, la presidente
les recordó que ella sería "la primera persona en
defender la reducción de los intereses", pero que en
la situación actual hay que ser cauteloso,
principalmente después de la repercusión de la
inflación en las últimas semanas.
Los integrantes del equipo económico creen que el BC
podrá empezar a reducir las tasas de intereses a
fines de noviembre, época en la que el Copom
realizará su última reunión anual.
El equipo ha presentado recientemente a la
presidente los panoramas pronosticando que la
economía brasileña crecerá entre un 3,5% a un 4%
este año, siendo que lo más probable es que llegue a
un 3,7% o un 3,8%.
Para evitar el pesimismo, el ministro Mantega ha
admitido solamente esta semana la posibilidad de que
el país crezca un 4% en vez de un 4,5% de la
proyección oficial del gobierno, el cual venía
insistiendo hace meses sobre este crecimiento.
En el mercado, las proyecciones pasaron a indicar un
crecimiento por debajo del 4%. Los analistas
consultados semanalmente por el informe Focus del
Banco Central pronostican un 3,84%. Las apuestas de
algunos bancos y consultorías están más cercanas al
3%.
Para el Gobierno, estas proyecciones significan que
la economía brasileña crecerá a un ritmo inferior al
del nombrado PIB potencial brasileño, actualmente
estimado en 4%, que puede ser sustentado por la
capacidad productiva sin generar inflación. O sea,
el BC podría cortar los intereses sin perder el
control de los precios.
El gobierno ha vuelto a trabajar con la expectativa
de terminar el mandato de la presidente Rousseff con
intereses reales alrededor de un 2%. Los que en
estos momentos están cerca del 7%. Este objetivo
había sido prácticamente abandonado después de que
el BC fuera obligado a elevar los intereses para
retener la inflación . La mandataria le ha
recomendado a su equipo que acompañe el ritmo de
desaceleración de la economía brasileña. Según un
asesor, la preocupación de la presidente es si esta
caída está a un ritmo "ideal" o si está
"sobrepasándose del límite".
Al concentrar la atención en la disminución de los
intereses, Rousseff demuestra que está de acuerdo
con la posición de su ministro de Hacienda, que ha
insistido en estos últimos días en la idea de que el
combate a la inflación dependerá más del control de
los gastos del gobierno que de la actuación del
Banco Central.
Por esto, la decisión de mantener la austeridad en
el sector fiscal, tratando de cumplir la meta total
del superávit primario en este y el próximo año _sin
utilizar el mecanismo que permite descontar las
inversiones del Programa de Aceleración de la
Economía (PAC, sigla en portugués), que en la
práctica significaría un aflojamiento.
Traducción de Arturo Rivas