Valparaíso, Chile,

 

El declive de América del Norte

Andrés Oppenheimer

Marzo de 2011

 

Cuando Barack Obama recibió la semana pasada al presidente mexicano, Felipe Calderón, el mandatario norteamericano celebró el inicio de "una nueva era de respeto y cooperación y asociación entre los dos países". Desafortunadamente, nada de lo anterior es cierto.

Por el contrario, casi dos décadas después del acuerdo de libre comercio de 1994 entre Estados Unidos, México y Canadá, el proyecto de integración de América del Norte está perdiendo vigor. China ha tomado el lugar de México como el segundo socio comercial de Estados Unidos, y el comercio entre los tres países norteamericanos está disminuyendo como porcentaje de su comercio global. Un informe reciente de la Fundación Canadiense para las Américas (Focal) reveló que las exportaciones entre los tres países norteamericanos han disminuido significativamente en los últimos diez años: mientras las exportaciones mutuas alcanzaban al 55% de las exportaciones globales de los tres países en 2001, el porcentaje cayó al 46% en 2009.

El comercio total entre los tres países disminuyó desde el 46% de su comercio total hace diez años al 40%, en 2009. En cuanto a las inversiones norteamericanas en México, han subido enormemente en los últimos años en volumen, pero su porcentaje del total de las inversiones extranjeras en México ha disminuido desde el 40%, en 1987, al 32%, en 2008.

Aunque el éxito comercial de China y los controles fronterizos de Estados Unidos tras los ataques terroristas de 2001 han sido algunos de los motivos de la decadencia de la integración norteamericana, "el motivo mucho más importante es la ausencia de liderazgo por parte de los mandatarios de los tres países, según afirma el informe.

De hecho, los líderes de los tres países celebraron una cumbre en Guadalajara en agosto de 2009, donde se comprometieron a volver a reunirse en Canadá en 2010. Pero la cumbre no se llevó a cabo, y fue reemplazada por un encuentro de cancilleres para hablar sobre Haití y otros problemas.

"Los tres gobiernos nos han recordado por qué América del Norte está en decadencia: porque carecen de imaginación y de liderazgo'', escribió Robert Pastor, codirector del Centro de Estudios Norteamericanos de la American University, autor del libro de próxima aparición La idea de América del Norte. "Necesitamos volver a impulsar la idea de una América del Norte grande, basada en la simple premisa de que los tres países se benefician cuando a uno de ellos le va bien, y que todos nos perjudicamos cuando uno fracasa", agregó.

"¿Qué habría que hacer?", le pregunté a Pastor. "El primer paso sería adoptar un arancel externo común para las importaciones de otros países fuera de la región", dijo. "Eso permitiría a las empresas norteamericanas fabricar productos a un costo mucho menor y ser mucho más competitivas a nivel global", agregó. Otras medidas incluirían la creación de reglas comunes para reducir los controles fronterizos -un camionero canadiense necesita diez credenciales para pasar de Canadá a México- y establecer un plan de infraestructura destinado a conectar caminos desde el sur de México hasta el resto del continente, según dijo.

"Estados Unidos exporta seis veces más a México que a Brasil", añadió. "Necesitamos profundizar nuestra integración para hacernos más competitivos con Asia."

"Pero ¿es factible eso con un presidente de Estados Unidos que necesita el apoyo de sindicatos opuestos al libre comercio, y un nuevo Congreso controlado por los republicanos y colmado de legisladores antiinmigrantes?", le pregunté a Pastor. "Sí", respondió. "Una de las pocas cosas que podría unir a demócratas y republicanos son la competitividad económica y la seguridad."

Mi opinión: estoy de acuerdo. Fue muy sintomático ver en la conferencia de prensa de Obama y Calderón que, mientras el presidente mexicano abogó por una "perspectiva regional" para "convertir a América del Norte en la región más competitiva del mundo", Obama esquivó el tema regional por completo.

Estados Unidos necesita urgentemente profundizar la integración con México y con el resto de América latina si realmente quiere convertirse en un país mucho más competitivo a nivel global. China está formando un poderoso bloque comercial con los diez países de la Asociación de Países del Sudeste Asiático, y la Unión Europea se ha ampliado hasta constituir un mercado común de 27 países. ¿Acaso puede Estados Unidos seguir solo? No, no puede, pero el gobierno de Obama y los republicanos en el Congreso no se han dado cuenta.