Qué puede pasar
La Nación,
Buenos Aires
Marzo de 2011
Es posible que la actual situación instale una
división de facto del país entre un Estado libio
residual en los alrededores de Trípoli y un
movimiento rebelde oriental que no puede controlar
el resto del país. Las fuerzas anti-Khadafy
controlan Benghazi y la mayoría del este de Libia.
Ese sector está gobernado por líderes tribales,
gente local y ex funcionarios del régimen. También
tienen en su poder los campos de petróleo en Ras
Lanuf y Brega. El régimen aún resiste en Trípoli.
Además, mantiene su presencia en Sirte, la ciudad
natal del líder libio. Cerca de un tercio del
territorio se mantiene neutral y permanece bajo el
control tribal.
El combate o el exilio
El líder libio dijo que morirá como un mártir en
Libia antes que abandonar el país. Expertos
militares estiman que cuenta con una fuerza de entre
10.000 y 12.000 soldados, a los que se suman los
servicios de seguridad del régimen y los
mercenarios. Las únicas alternativas de escape
serían hacia un país amigo que ya desafíe a la
comunidad internacional, con el Zimbabwe de Robert
Mugabe como el más serio candidato (ver aparte). Las
tribus aliadas al líder, la Khaddadfa y la Megraha,
tienen sus intereses comprometidos con el régimen,
así que nadie le puede garantizar a Khadafy un
retiro seguro como el que tiene Mubarak.
Intervención militar
Con altas posibilidades de ser rechazada, la ONU
debatía la posibilidad de delimitar una zona de
exclusión aérea, que dejaría las puertas abiertas
para acciones más duras, a las que, en principio, se
opondrían Rusia y China. La ONU también ofreció la
participación de los cascos azules para asegurar la
entrega de alimentos y medicinas desde Túnez y
Egipto, para enfrentar la crisis humanitaria.
Aviones de rescate británicos y alemanes ya han
aterrizado en Benghazi; Francia anunció el envío de
dos naves con ayuda. Anticipándose a una eventual
intervención militar, Italia suspendió un pacto con
Libia que prohibía el uso "directo o indirecto" de
fuerzas militares.
Un peligroso vacío de poder
En Occidente hay gran inquietud por un posible vacío
de poder si el régimen es derrocado o colapsa
súbitamente. El Consejo Nacional Libio, con base en
Benghazi, que insiste en que no es un gobierno
interino, está diseñado para cubrir esa ausencia,
pero está dividido políticamente. Dos de sus líderes
fueron figuras del régimen: Abdel-Fatah Yunis al-Obeidi
y Mustafa Abdel-Khalil. Otros analistas ven un
futuro unificado con el liderazgo de Abdel-Salam
Jalloud, ex mano derecha de Khadafy. Otro escenario
anárquico sería la intensificación de las
rivalidades tribales, de las que tomaría ventaja Al-Qaeda,
en un país donde los jihadistas habían sido
derrotados.