Los jóvenes, el
corazón de las rebeliones
La Nación, Buenos
Aires
Marzo de 2011
Son jóvenes, nacieron en el norte de Africa o en el
Golfo Pérsico, sólo conocieron regímenes
autocráticos y todos, como en un coro inesperado y
muy afinado, reclaman lo mismo: cambio, democracia y
libertad.
Los principales impulsores de las revueltas en el
mundo árabe tienen menos de 30 años y, a través de
Internet, descubrieron que existe una vida más
dinámica y libre que aquella que les ofrece la
dictadura de sus países.
Según estadísticas de la ONU, el 56% de los jóvenes
árabes utiliza Internet todos los días, el 67% de
ellos se considera muy afectado por el alza del
costo de vida y al 30% le gustaría irse a vivir a
otro país si pudiera.
Alarmantes cifras para una región del mundo en la
que seis de cada diez personas son menores de 30 y
que quieren empezar a ser tenidas en cuenta en la
construcción del futuro.
En pocas semanas, dos dictaduras longevas han caído,
otra se desmorona rápidamente y una decena de
regímenes autoritarios tiemblan ante la fuerza de la
protesta ciudadana. Es la fuerza de los jóvenes que
se han asomado a través de la tecnología a la
ventana de un mundo hasta ahora vedado para ellos:
el de las libertades democráticas.
En una región que permanecía en la oscuridad en
términos de política y de derechos, los jóvenes
iniciaron un movimiento similar a la primavera
democrática que en 1989 recorrió el este de Europa.
A través de redes sociales, La Nacion se puso en
contacto con varios de ellos para que hablaran de
sus motivos y reclamos.
Este viento de cambio alentado por ellos inició su
recorrido en Túnez, pero nadie sabe dónde terminará.
Abdul Wahab, 23 años, empleado, Yemen: "Una mafia
lidera nuestro país"
Protestamos para terminar con el sistema político
actual. El sistema consiste en el presidente y su
familia, y necesitamos otra estructura para que se
realicen cambios políticos. Protestamos porque no
hay desarrollo, no hay cambio, el presidente no se
va y roba de manera alevosa sin que nadie lo frene.
Cambio significa un futuro mejor. Hoy en día, los
jóvenes no tenemos esperanzas de tener una vida
digna. La corrupción está destrozando nuestros
sueños. Nuestro país es liderado por una sola
familia, que en definitiva es una mafia. Todo el
sistema legal funciona de acuerdo con sus intereses.
Como resultado, nuestro país está retrocediendo. Las
leyes no contemplan a la gente y nadie cree en el
sistema.
Ahmed Shehabi, 21 años, estudiante, Bahrein:
"Necesitamos democracia real"
Protestamos porque necesitamos democracia, pero una
democracia apropiada para la época actual, no
podemos seguir gobernados por gobernantes que tienen
ideas de 1970.
El cambio es un incremento en los salarios, es dejar
de tener una base política homogénea que fue lo que
destruyó nuestro país, y que no haya más censura.
Espero que el enorme número de protestas y de
manifestantes lleve a que se realicen muchos
cambios.
Los políticos son un problema, todos; no solamente
el rey, sino también la gente que está por debajo de
él. Cambio significa poder tener un mejor sueldo,
que la gente pobre tenga una mejor calidad de vida y
que nuestro país sea 100% democrático en la
realidad, no sólo que se lo llame de esa manera.
Ahmad Al-Nabelsi, 24 años, artista, Jordania:
"Queremos ser ciudadanos libres"
Protestamos para cambiar nuestros gobiernos, porque
no atienden nuestras demandas. Desde hace más de 60
años somos humillados como ciudadanos árabes, por
eso nos manifestamos, para reclamar derechos, porque
queremos ser ciudadanos libres en un mundo libre.
Cambio significa que va a venir algo mejor en todos
los aspectos, tanto en la economía como en la
política y en lo social. Espero que la democracia
sea la solución para muchos de nuestros problemas,
en particular aquellos relacionados con la
legalidad, con la libertad de expresión, con el
hecho de tener elecciones libres, derechos de la
mujer, de la ciudadanía y de una vida con dignidad.
Yo creo que ha llegado la hora de un cambio.
Abdelkirm Kh, 27 años, ingeniero, Argelia: "Somos
prisioneros en Argelia"
Somos prisioneros dentro de este gran país. No
tenemos derechos y sí muchísimas obligaciones.
Argelia es un país rico, pero la mayoría de la
población es pobre. El cambio que nosotros queremos
es un cambio pacífico. Ya vivimos demasiadas épocas
difíciles, por eso queremos una transición pacífica
de este gobierno corrupto a uno nuevo, que sea de la
gente y trabaje para la gente. Les pedimos a los
militares que salgan de la política y que se
dediquen a hacer su trabajo, que es proteger al
país.
Los gobernantes están demasiado viejos, parece que
viven en los años 70, no entienden lo nuevo y como
no lo entienden lo niegan e intentan destruirlo. Un
nuevo futuro para el país significa tener libertad
para todos.
Nada Ali, 19 años, estudiante, Egipto: "Soy muy
optimista ahora"
En Egipto hicimos una enorme revolución porque
queríamos cambiar nuestro país. La gente de Egipto
ha sufrido toda clase de injusticias.
Cambio significa justicia, libertad e igualdad en el
trato.
Durante 30 años, la gente egipcia no tuvo dignidad y
la policía trataba a la gente de forma inhumana.
La democracia significa poder expresar mi propia
opinión sin estar preocupada o asustada. Sólo
necesitábamos sentirnos libres. Y gracias a Dios
ahora lo somos. Soy muy optimista ahora respecto del
futuro. Todo parece brillante para mí y para mi país
de ahora en más. Por supuesto que será mucho mejor
que el pasado. Todos están tratando de cambiar para
que cada cambio transforme Egipto en un país mejor.
Maher Ounis, 22 años, estudiante, Túnez: "Me da
miedo una guerra civil"
Primero de todo, estoy orgulloso de ser tunecino. Lo
que sucedió en Túnez fue el inicio de una gran
revolución en Medio Oriente. Protestamos para tener
más derechos y libertad. No pertenezco a ningún
grupo político. Cambio significa una democracia
real, tener más espacio para expresarnos. Quiero que
cambie el país, que haya menos miseria. Mi problema
no es el dinero, persigo la justicia.
Espero que la democracia me dé más derechos y que
Túnez sea más digno, más humano.
Los gobernantes se tenían que ir. La situación no
daba para más. El futuro está negro ahora. Ojalá que
todos los árabes tengan libertad y derechos, pero me
da miedo de que vivamos varios años en guerra civil.
Espero que Dios nos ayude. Medio Oriente está
cambiando.
Farshid Irani, 28 años, Irán: "En el siglo XXI, es
muy difícil vivir bajo esta ley islámica tan
extrema"
Irán ya tuvo una revolución, en 1979, cuando
nuestros padres le dijeron no al sha y dejaron que
un grupo islámico tomara el poder, pensando en que
iban a tener un mejor futuro.
Hoy en día, el 75% de la población de Irán tiene
menos de 35 años, lo que significa que ninguna de
estas personas fue parte de esa revolución y la
única experiencia que tienen es la de vivir bajo el
actual régimen.
Nuestro gobierno está al mando de un grupo de
islamistas radicales comandados por el líder supremo
Ali Khamenei, que es la figura que da el visto bueno
a todos los miembros del Parlamento y al presidente.
Lo más curioso es que son capaces de todo, incluso
de aquello que pueda llegar a estar en contra de la
ley islámica, pero cuando se trata de la gente
común, caen con el peso de la ley. Por ejemplo, un
hombre no está autorizado a estar con una mujer por
la calle a menos que sea su esposa, además, si te
llegan a encontrar con una botella de alcohol te
condenan automáticamente a recibir 100 latigazos.
Mis gobernantes creen que fueron elegidos por Dios y
que están luchando contra el diablo, por eso
cualquier cosa que hagan y digan consideran que
están en su derecho por ser los elegidos para esta
lucha.
En el siglo XXI, para un joven como yo, es muy
difícil vivir bajo esta ley islámica tan extrema.
Muchos de nosotros creemos que el hecho de que la
religión esté mezclada en todo es el principal
problema de Irán.
Ahora, el cambio está ocurriendo en la cabeza de la
gente y se trata de querer cambiar el régimen, salir
de un régimen tan extremo y poder tener una
verdadera democracia en nuestro país. Lo que
esperamos de la democracia es que traiga libertad al
pueblo, de expresión, política, que la oposición
pueda expresarse (en los dos últimos años 120
diarios fueron cerrados). Queremos cambiar el
régimen islámico, queremos vivir como vive la gente
en el resto del mundo.