Caza de brujas
del lobby homosexual
Acción Familia
Febrero de 2011
¿Qué relación existe entre la homosexualidad y las
matemáticas, la geografía o las ciencias? Esta
pregunta se la hizo Melanie Phillips, periodista
británica inteligente y de prestigio, en un artículo
en el Daily Mail del 24 de enero de 2011. El título
de ese artículo es muy elocuente en sí: es cierto
que los homosexuales suelen ser víctimas de
prejuicios, pero ahora podrían instaurar un nuevo
macartismo (1).
Los estudiantes británicos son bombardeados a diario
con referencias explícitas a la homosexualidad en
las clases de matemáticas, ciencias y geografía,
gracias a una iniciativa patrocinada por el
Gobierno, e introducida por la “agenda homosexual”
en los programas escolares.
En geografía, por ejemplo, a los estudiantes se les
anima a considerar cuáles son los motivos por los
cuales los homosexuales se trasladan del campo a la
ciudad, y a estudiar algunos fenómenos sociológicos
particulares, como el que llevó a la transformación
del distrito Castro de San Francisco, suburbio de
clase trabajadora irlandesa de los años ‘60, en el
primer “barrio homosexual” del mundo.
En matemáticas, los estudiantes también aprenderán a
tener en cuenta en los cálculos de las encuesta
estadísticas, el número de homosexuales en la
población. Debido a que la iniciativa también
incluye la escuela primaria (de los cuatro años de
edad en adelante), para los más pequeños se
utilizará personajes homosexuales en los problemas
matemáticos.
En cuanto a la ciencia, se estudiarán los supuestos
fenómenos de la homosexualidad en la naturaleza, con
énfasis en los “pingüinos emperador” y el “oso de
mar”, y deberán fomentarse en los debates en clase
las diferentes estructuras de parejas en el mundo
animal, incluyendo las parejas del mismo sexo. Para
los niños pequeños, introducirán lecturas apropiadas
sobre el tema, en particular mediante la promoción
de libros como “And Tango Makes Three”, la historia
de dos pingüinos homosexuales que crían a un
cachorro. Durante las clases de diseño y técnica, a
los estudiantes se les animará a crear símbolos del
movimiento por los derechos homosexuales.
Los profesores de inglés deberán promover una
adecuada comprensión del “vocabulario LGBT,” el
lenguaje del mundo de las lesbianas, homosexuales,
bisexuales y transexuales, y también deben tener en
cuenta los personajes homosexuales cuando se pida a
los estudiantes que monten una obra teatral. Melanie
Phillips toma en serio los riesgos derivados de esta
iniciativa extraña, y afirma que “no es para reírse”
(“alas, this homosexual curriculum is no laughing
matter”).
“A pesar de que pueda parecer absurdo”, precisa la
periodista, “esta iniciativa representa el último
intento para realizar un lavado de cerebro a los
niños a través de una propaganda disfrazada de
educación“. Y el análisis más profundo revela que
estamos frente a “un verdadero abuso de menores. “Se
trata”, dice Phillips, “de la campaña implacable y
despiadada promovida por el lobby por los derechos
homosexuales, destinada a destruir la propia idea de
lo que pueda ser un comportamiento sexual normal.”
Existe, en realidad, un proyecto cultural preciso y
sistemático por parte del lobby homosexual, cuyo
objetivo declarado es penetrar profundamente en la
mentalidad de la gente. Esto se ve claramente en la
entrevista concedida recientemente al diario “The
Sun” por Phil Collinson, por el productor de
televisión homosexual de la más famosa telenovela
británica, “Coronation Street”, que se transmite
todos los lunes por la noche. Collinson, declaró en
términos inequívocos en la entrevista que la
intención precisa es utilizar la serie de televisión
como “una plataforma para impulsar los temas
homosexuales”.
En la trama de la telenovela, de hecho, también se
incluyen con absoluta normalidad parejas de hecho
homosexuales que conviven, junto a personajes
homosexuales, como el de una joven cristiana que
participa en una relación lesbiana, con el fin de
demostrar que no existe incompatibilidad entre la fe
y la homosexualidad.
Se trata de un intento de realizar un lavado de
cerebro , a través de una propaganda disfrazada. La
Telenovela del Lunes se convierte en objeto de
debate al día siguiente entre la gente común, en el
bar, en el club o en el lugar de trabajo” “De esta
manera”, afirma el productor, “se puede cambiar
realmente la mentalidad de la gente, adaptándola a
la sensibilidad homosexual”. En este proyecto de
penetración cultural lento, la escuela británica se
ha convertido en un “fortín” de Gramsci, conquistada
por el poder del lobby homosexual.
Como Phillips señala en su artículo para el Daily
Mail, no hace mucho fue trabada una épica batalla
política sobre la conveniencia de inculcar a los
estudiantes la idea que la conducta homosexual era
absolutamente normal. La batalla sobre el artículo
28, como se la llamo, terminó con la derogación de
la prohibición de la promoción de la homosexualidad
en las escuelas. Hoy en día, esa promoción hace
parte de los materiales de orientación de la
enseñanza. Parece, por tanto, confirmarse la validez
de un viejo adagio que lo que antes estaba
prohibido, primeramente se tolera, y luego se
convierte en obligatorio. El punto es que, de
acuerdo con Melanie Phillips, “los valores morales
que antes se consideraban pilares de la sociedad
británica, ahora se consideran impresentables“, y
así “la actitud de comprensión y simpatía para una
pequeña minoría sexual, a veces víctima de abusos de
discriminación, se ha convertido ahora en una
especie de fanatismo al revés”, para el cual
“expresar conceptos que ayer eran las normas morales
comunes, hoy es probable que sea no sólo socialmente
inaceptable, sino que también está prohibido por la
ley”.
De hecho, producen una cierta alarma algunos
episodios, cada vez más frecuentes, de intolerancia,
especialmente contra los cristianos, a quienes se
niega el derecho a expresar su rechazo a lo que
creen que es un pecado mortal, una forma grave de
desorden moral, y un acto contra la naturaleza. Así,
bajo el pretexto de la lucha contra la homofobia, y
gracias al brazo armado de la ley, los cristianos
corren el riesgo de llegar a ser objeto de una
campaña de discriminación real.
No podía ser más apropiada la comparación propuesta
por Phillips al final de su artículo: “Hay que tener
cuidado con el potentísimo lobby homosexual (”all–powerful
homosexual rights lobby “), porque se corre el
riesgo de convertir a los homosexuales de víctimas
de los prejuicios, a fanáticos de un nuevo
macartismo británico “. Sabias palabras.
Fuente:
www.culturacattolica.it
(1) Macarthismo (mccarthismo, maccarthismo o
macartismo) es un término que se origina en un
episodio de la historia de Estados Unidos que se
desarrolló entre 1950 y 1956 durante el cual el
senador Joseph McCarthy desencadenó un amplio
proceso de delaciones, acusaciones infundadas,
denuncias, interrogatorios, procesos irregulares y
listas negras contra personas sospechosas de ser
comunistas. Los sectores que se opusieron a los
métodos irregulares e indiscriminados de McCarthy
denunciaron el proceso como una “caza de brujas”.