Magallanes
Jorge Martínez Busch
Febrero de 2011
La historia es fundamental para observar cuáles han
sido las mejores políticas públicas. Su aplicación y
los resultados que de ellas se han obtenido, son una
señal de cuán real han sido sus formulaciones para
congeniar el entorno geográfico con el desarrollo
material y personal de los habitantes de cada región
de Chile.
Esto afecta principalmente a nuestro territorio en
donde, en los extremos de un núcleo central, se
extienden a gran distancia, dos polos que
necesariamente tienen que desarrollarse casi en
forma independiente. Al estar alejados de la zona
central, están sometidos a presiones externas, que
los hacen más débiles por estar aislados del núcleo
principal y si agregamos la distancia y el clima,
aspectos que son agravados por la poca densidad
poblacional, tenemos configurado un cuadro de
debilidad que hay que corregir de alguna manera. La
economía choca con la política cuando se dice que no
debe haber situaciones de excepción en el diseño de
la legislación y de las normas que se deben aplicar
a las zonas extremas, debiendo ser éstas lo más
similares a la aplicada al resto del país. Hoy hay
excepciones a esto en Magallanes, pero la práctica
ha señalado que no son suficientes para impulsar un
desarrollo sustentable que le dé a la región
relativa auto suficiencia. Este fenómeno se viene
observando desde los primeros años del siglo XX
cuando se abre el Canal de Panamá y le quita al
Estrecho, su condición de paso oceánico exclusivo
entre el Atlántico y el Pacífico.
Magallanes ha tenido una serie de desarrollos
fallidos, algunos por causas ajenas a la voluntad de
sus habitantes y otros por falta de continuidad en
los esfuerzos para avanzar en construir cimientos
firmes que soporten el paso del tiempo con sus
cambios en las tecnologías y de las demandas. La
condición geográfica no cambiará, el número de sus
habitantes aumentará lentamente, el clima será
siempre duro y muy diferente al resto de Chile y
para las personas será siempre comparable el
esfuerzo nacional con el que desarrolla Argentina en
hacer atractiva la Patagonia. En esto, hay una
visión geopolítica muy clara del vecino; hay que
hacer importante para el futuro el propio
territorio.
¿Y por qué nosotros no tenemos la misma visión? Se
ha dicho que son consecuencia de visiones
ideológicas de años pasados de Chile. La reacción de
la ciudadanía ante ciertas medidas económicas que
las autoridades centrales dejaron pasar, demuestra
que además hay que realizar un esfuerzo de
integración enérgico y fuerte de ciertos valores de
la ciudadanía. Mirado desde la distancia, los
acontecimientos de Magallanes señalaron que en
alguna medida el necesario conocimiento del medio
local no estaba presente para la formulación de las
soluciones iniciales, evidenciando una vez más la
necesaria unión entre el conocimiento del medio
físico y la gestión política que se aplica ante
determinada situación. La sensibilidad ante la falta
de comprensión, producto del aislamiento, es un
elemento a considerar de mayor peso que en el resto
de Chile, algo que debe tomarse en cuenta en las
relaciones entre las autoridades centrales y las
personas de las regiones extremas. Esta empatía sólo
la da las vivencias en la región y el permanente
diálogo entre las partes.