Las mezquitas no
dan abasto en la "hija predilecta de la Iglesia"
La Nación,
Buenos Aires
Enero de 2011
Francia dejó de ser, como se la conocía en el
pasado, "la hija predilecta de la Iglesia". A pesar
de que la mayoría de sus habitantes son católicos,
el islam se convirtió en su segunda religión y,
literalmente, sus mezquitas no dan abasto.
En el norte de París, en el barrio de La Goutte d'Or,
cerca de Montmartre, todos los viernes decenas de
musulmanes copan las calles que bordean la mezquita
a la hora del rezo del mediodía. Los adoquines
quedan cubiertos de alfombras sobre las que, en
dirección a La Meca, los musulmanes practican su
rezo. Según datos del Ministerio del Interior, hay
casi seis millones de musulmanes en Francia, lo que
significa alrededor del 9% de la población.
Lejos de todos los prejuicios, de las 2000 mezquitas
que hay en Francia, sólo 50 son de la corriente
salafista (fundamentalistas) del islam, según datos
del Alto Consejo para la Integración. No obstante,
no hizo falta que se tratara de un islam radical
para que despertara un cierto rechazo en la
población francesa. A diferencia de las primeras
olas inmigratorias que recibió Francia en los años
1920 y 1930, cuando cientos de miles de españoles e
italianos cruzaban la frontera, la llegada de los
africanos a partir de los años 1960 resultó ser
notablemente más traumática.
Estudios del Alto Consejo para la Integración
revelaron que por lo menos la mitad de los franceses
consideran que los musulmanes son un problema en
Francia. Según estos informes, sólo dos de cada diez
franceses aceptaría un presidente musulmán.