El
reconocimiento de Palestina
Andrés Oppenheimer
Enero de 2011
Tras la reciente decisión de Brasil, la Argentina,
Bolivia, Ecuador y Chile de reconocer oficialmente
un Estado de Palestina, los partidarios de la causa
se están preparando para el próximo gran paso: una
declaración regional que reconozca un Estado
palestino en un territorio que incluiría a Jerusalén
oriental y otras zonas que están actualmente en
manos de Israel.
Todo parece indicar que esa propuesta se debatirá en
una cumbre de países sudamericanos y árabes que se
llevará a cabo el 16 de febrero en Lima, Perú. Los
organizadores dicen que a esa cumbre asistirán nueve
presidentes latinoamericanos y 11 jefes de Estado
árabes.
En América latina no hay un consenso absoluto sobre
si ha llegado el momento de reconocer un Estado
palestino, o sobre cómo hacerlo.
Brasil, la Argentina, Bolivia y Ecuador han
reconocido un Estado palestino en las fronteras
anteriores a la guerra de 1967, en la que Israel
ocupó -o recuperó, según la posición que uno apoye-
Jerusalén oriental, Cisjordania y la Franja de Gaza.
Venezuela es un apasionado defensor de la causa
palestina, y Uruguay ha anunciado que muy pronto
reconocerá oficialmente al Estado palestino.
Chile tomó cierta distancia de la postura liderada
por Brasil, al reconocer un Estado palestino sin
hacer alusión a las fronteras anteriores a 1967, y
Perú dice que aún no ha decidido si sumarse a los
reconocimientos. Colombia, en tanto, afirma que no
reconocerá un Estado palestino hasta que los líderes
israelíes y palestinos no sellen un acuerdo de paz.
Walid Muaqqat, el embajador palestino en la
Argentina, me dijo que en la cumbre de Lima "se va a
solicitar sacar una declaración que reconozca al
Estado palestino soberano e independiente sobre las
fronteras anteriores al 4 de junio de 1967,
incluyendo Jerusalén oriental como capital del
Estado palestino". Eso es lo que disponen las
resoluciones de las Naciones Unidas que exigen que
Israel se retire de los territorios ocupados,
agregó.
Pero Israel y Estados Unidos dicen que el
reconocimiento de los países latinoamericanos de un
Estado palestino dentro de las fronteras anteriores
a 1967 es un obstáculo para el diálogo de paz, y
advierten que las resoluciones de las Naciones
Unidas exigen una solución negociada del conflicto
palestino-israelí.
Peor aún, la actual ofensiva pro-Palestina de
América latina alejará aún más a los palestinos de
la mesa de negociaciones, dicen los diplomáticos
israelíes. El vocero del Ministerio del Exterior de
Israel, Yigal Palmor, me dijo que un reconocimiento
latinoamericano de un Estado palestino siguiendo los
lineamientos de la reciente declaración de Brasil
sería "contraproducente". Y agregó: "En este
momento, los palestinos se niegan a volver a la mesa
de negociaciones. Un reconocimiento de ese tipo los
alentaría a no reanudar ningún tipo de negociación".
Mi opinión: lo más probable es que la cumbre emita
una declaración final que se acercará mucho al
reconocimiento regional de un Estado palestino en
las fronteras anteriores a 1967. Sería mejor que
adoptaran una postura más equilibrada.
Si los países latinoamericanos están decididos a
zambullirse en el pantano de la política de Medio
Oriente, tendría más sentido hacerlo de manera
ecuánime. Está bien apoyar el nacimiento de un
Estado palestino -debería crearse, y pronto- y está
bien presionar al gobierno de línea dura de Israel
para que congele los asentamientos de colonos y se
retire de varias áreas en disputa.
Pero al mismo tiempo habría que presionar a los
palestinos para que reconozcan el derecho de Israel
a existir como Estado judío, y para que abandonen su
exigencia de que Israel permita el ingreso de más de
3 millones de descendientes de refugiados
palestinos, lo que implicaría el aniquilamiento de
Israel por la vía demográfica.
Una postura regional que presione tanto a israelíes
como a palestinos a llegar a un acuerdo de paz sería
mucho más constructiva.