Nuevo llamado
del Papa a respetar la libertad religiosa
Elisabetta Piqué
Enero de 2011
En su tradicional mensaje de augurios para el nuevo
año ante los 178 países del mundo que tienen
relaciones con la Santa Sede, el Papa volvió a hacer
ayer un fuerte llamado al respeto del derecho a la
libertad religiosa, "demasiadas veces puesta en
discusión o violada" en diversas partes del planeta,
y amenazada en Occidente por una marginación
creciente de la religión.
Benedicto XVI, que para esta ocasión suele trazar
una radiografía de lo que ocurre en el planeta,
destacando las situaciones que más le inquietan,
evocó en su discurso los recientes atentados
terroristas que golpearon a comunidades cristianas
de Irak y Egipto. "Esta sucesión de ataques es un
signo más de la urgente necesidad de que los
gobiernos de la región adopten medidas eficaces para
la protección de las minorías religiosas", dijo el
Pontífice, que habló en la imponente Sala Regia del
Palacio Apostólico ante decenas de diplomáticos
vestidos con trajes tradicionales o de riguroso
fraque. Entre ellos estaba el embajador argentino
ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero.
El Papa nombró especialmente a Paquistán, y llamó a
sus autoridades a abrogar la ley contra la blasfemia
"que sirve de pretexto para cometer injusticias y
violencias".
Tras mencionar situaciones preocupantes y violentas
para las minorías cristianas también en Africa y en
el continente asiático, tal como hizo en su mensaje
del día de Navidad, el Pontífice volvió a llamar la
atención sobre el difícil momento que viven los
católicos en China (perseguidos por el régimen de
Pekín).
Al subrayar luego que en Occidente existen otros
tipos de amenazas contra el pleno ejercicio de la
libertad religiosa, sin mencionar a países en
particular, denunció las leyes que limitan el
derecho de objeción de conciencia de los
profesionales ante prácticas como el aborto. También
criticó a quienes han decidido "desterrar de la vida
pública fiestas y símbolos religiosos por respeto a
los que pertenecen a otras religiones o no creen".
El Papa habló también de América latina, donde
existen "proyectos de ley que amenazan con crear una
especie de monopolio estatal en materia
escolástica". "Mientras muchos países celebran el
segundo centenario de su independencia, ocasión
propicia para recordar la contribución de la Iglesia
Católica en la formación de la identidad nacional,
exhortó a todos los gobiernos a promover sistemas
educativos que respeten el derecho primordial de las
familias a decidir la educación de sus hijos",
clamó.