Valparaíso, Chile,

 

El Papa reclamó más libertad a China

Elisabetta Piqué

Diciembre de 2010

 

Bajo una lluvia helada, y protegidos con paraguas de todos los colores, miles de personas se reunieron ayer en la Plaza San Pedro para escuchar el tradicional mensaje navideño del Papa, que, además de pedir la paz en Medio Oriente, denunció la falta de libertad religiosa y las persecuciones en China.

En medio de fuertes medidas de seguridad, Benedicto XVI pronunció como siempre su mensaje y posterior bendición urbi et orbi (a la ciudad y el mundo) desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.

En su discurso, en el que suele hacer un repaso de las situaciones más conflictivas del planeta, el Pontífice no pudo evitar hablar de China, país con el cual el Vaticano está viviendo la peor crisis desde 2000.

"Que la celebración del nacimiento del Redentor refuerce el espíritu de fe, paciencia y fortaleza en los fieles de la Iglesia en la China continental, para que no se desanimen por las limitaciones a su libertad de religión y conciencia y, perseverando en la fidelidad a Cristo y a su Iglesia, mantengan viva la llama de la esperanza", dijo el Papa.

"Que el amor del «Dios con nosotros» otorgue perseverancia a todas las comunidades cristianas que sufren discriminación y persecución, e inspire a los líderes políticos y religiosos a comprometerse por el pleno respeto de la libertad religiosa de todos", agregó.

Aunque China y el Vaticano no mantienen relaciones diplomáticas desde 1951 -dos años después de que Mao Tsé-tung tomara el poder-, en los últimos tiempos había habido un acercamiento. Este sufrió un duro golpe a fines de noviembre pasado, cuando las autoridades del régimen comunista de Pekín forzaron a los obispos católicos a ordenar a otro obispo sin la autorización del Papa, y realizaron una asamblea de católicos (para elegir a los líderes de las entidades gubernamentales que controlan la Iglesia), también rechazada por la Santa Sede. No por nada hace pocos días, en un comunicado inusualmente duro, el Vaticano acusó a China de "violar" la libertad religiosa y de conciencia, y de dañar el diálogo con gestos "hostiles". Se estima que hay casi 20 millones de católicos en China, de los cuales seis millones pertenecen a la Asociación Patriótica, la iglesia oficial creada por el gobierno en 1957 para separar a los católicos chinos de Roma.

Se trata de la segunda vez en este mes que el Papa levanta la voz para criticar a China. El gobierno de Pekín reaccionó bloqueando los noticieros de la BBC que hacían referencia a la "discriminación y persecución" mencionada en contra de católicos en ese país.

La libertad de religión es una gran preocupación del Papa. De hecho, es el tema central de su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que fue difundido hace unos días, pero que se celebra el 1° de enero, que subraya que los cristianos son los más perseguidos en el mundo.

En su discurso, el obispo de Roma también pidió a los gobernantes que presten solidaridad efectiva a los damnificados del terremoto y la epidemia de cólera en Haití y que no se olviden de otras recientes calamidades que sacudieron a países de América latina.

 

Paz y esperanza

El Papa también clamó para que el anuncio de la llegada de Jesús alivie el dolor y reconforte a las "queridas comunidades cristianas en Irak y en todo Medio Oriente, dándoles aliento y esperanza para el futuro, y animando a los responsables de las naciones a una solidaridad efectiva para con ellas".

La situación de los cristianos en Irak preocupa especialmente al Papa, ya que miles de fieles se vieron obligados a irse de sus tierras en los últimos años.

El 31 de octubre pasado, un ataque contra una iglesia siríaca católica de Bagdad, reivindicado por Al-Qaeda, dejó 44 fieles y dos sacerdotes muertos. Como ya había hecho los últimos años, el Sumo Pontífice hizo un llamado a israelíes y palestinos.

"Que la luz de la Navidad resplandezca de nuevo en aquella tierra donde Jesús ha nacido e inspire a israelíes y palestinos a buscar una convivencia justa y pacífica", dijo.

Las negociaciones entre ambas partes están bloqueadas luego del fracaso de Estados Unidos para obtener el compromiso de Israel a congelar la construcción de colonias judías.

Benedicto XVI también pidió una paz "duradera y de auténtico progreso" para las poblaciones de Somalia y de Costa de Marfil, así como de Darfur; estabilidad política y social en Madagascar, respeto por los derechos humanos en Afganistán y Paquistán, y reconciliación en la península coreana.

"Creer en el Dios que ha querido compartir nuestra historia es un constante estímulo a comprometerse con ella. Es motivo de esperanza para todos aquellos cuya dignidad es ofendida y violada, porque Aquél que ha nacido en Belén ha venido a liberar al hombre de la raíz de toda esclavitud", afirmó.

Luego del mensaje, impartió la bendición urbi et orbi y deseó feliz Navidad en 65 idiomas (incluidos el latín, esperanto y guaraní). Cuando lo hizo en español, hubo un estallido de júbilo de parte de los grupos hispanohablantes. El Papa sonrió, divertido. Al final de la ceremonia, el coro "se ve, se siente, Benedicto está presente", también se hizo oír.