El aborto, una
cuestión de conciencia
Acción Familia
Diciembre de 2010
En el día de ayer, la senadora UDI, Evelyn Matthei,
junto con el senador socialista Fulvio Rossi,
repusieron el llamado “aborto terapéutico” en Chile.
Se trata de una indicación al Proyecto de Derechos y
Deberes de los Pacientes, que permitirá el aborto
terapéutico en caso de inviabilidad del feto. El
Proyecto, enviado por el gobierno de Michelle
Bachelet en 2006, está en discusión en la Comisión
de Salud del Senado.
La senadora declaró: “Vengo pensándolo hace tiempo y
he decidido presentar una indicación que permita que
un equipo médico decida que si un feto no tiene
viabilidad de vida, el embarazo se pueda
interrumpir. No tiene ningún sentido continuar con
un embarazo así, porque es un sufrimiento
innecesario“. (1)
Por su parte, informa La Tercera: “Fulvio Rossi,
Guido Girardi y José Antonio Gómez alistan un
proyecto que presentarán la próxima semana y que
busca la legalización de la interrupción del
embarazo cuando exista riesgo de vida de la madre,
un feto inviable o un caso de violación”. (2)
Vamos a ver que esta iniciativa, conscientemente o
no, sigue estrictamente la táctica de los activistas
abortistas.
1. Utilización de un caso emotivo. En este caso, ha
sido el testimonio de la periodista Mónica Pérez en
el programa A/Z de TVN. La introducción de una
emoción desordenada de alguna manera bloquea la
razón y el sentido moral.
2. Se aboga aparentemente por una excepción. En
realidad, la introducción del aborto en la mayoría
de los países se realizó de manera paulatina. Es
decir, primero el aborto terapéutico; después se
amplían los casos y, finalmente, es la liberación
total de este crimen.
3. Se presenta el aborto como una cuestión de
justicia y un problema de salud, excluyendo el
gravísimo problema moral.
La introducción del aborto en Colombia contiene
lecciones que nos muestran lo que debemos evitar a
toda costa. Así impediremos que en nuestro País se
cometa la aprobación de una legislación criminal.
Dejemos la palabra a Mónica Roa, activista
pro-aborto colombiana, la cual consiguió la
aprobación del aborto en su país.
En el Seminario Internacional Aborto, Derechos,
Subjetividad y Poder, realizado el 4 de agosto de
2006 en Riobamba, (3) la activista explicó la
táctica que empleó para conquistar la opinión
pública de Colombia, análoga a la que se podría
elaborar en un cuartel general de ejército para
conquistar un país.
“Utilizamos tres estrategias fundamentales: un
cambio en los términos del debate. La segunda es un
cambio en la instancia frente a la cual se está
dando el debate, y la tercera es un cambio frente a
los actores que están participando en el debate”.
Cambio en los términos del debate
“Lo que nosotros hicimos primero fue estudiar cuáles
eran los términos en que se venía dando el debate
(…) Ahí vimos que el debate siempre era de moral y
religión. Nosotros lo cambiamos radicalmente.
Tratamos que el aborto siempre fuera visto como un
problema de salud pública, derechos humanos y
equidad de género”. “Desde un primer momento
enmarcamos el debate precisamente como una violación
al derecho a la vida, a la salud y a la integridad
de las mujeres.
“Otro argumento que se une perfectamente con la
justicia social (…) es cuando las mujeres tienen
recursos. Esas mujeres con recursos pueden pagar un
médico privado o viajar a otros países donde el
aborto sea legal sin ningún problema. Son las
mujeres con escasos recursos (…) las que realmente
terminan pagando incluso con su vida, la total
penalización del aborto (…).
“Entonces, esa fue la manera como cambiamos los
términos del debate”. “Obviamente como el debate era
originalmente religioso, los periodistas a las
primeras personas a las que iban a entrevistar
cuando había algún debate o alguna noticia era a
representantes de la Iglesia Católica. Era la fuente
principal para los periodistas.
“Logramos que eso cambiara diversificando,
democratizando los actores. Obviamente cuando
hablamos del aborto como un tema de salud pública,
los expertos en salud pública tienen cosas
importantes que decir. Los médicos, los grupos
feministas, aunque a veces tienen posturas igual de
radicales que la Iglesia. En este caso, yo adopté
una posición moderada, en donde simplemente pedía la
despenalización del aborto en los casos más
extremos, donde estaba en riesgo la vida o la salud
física y mental de la mujer por casos de violación,
incesto o cuando hay malformaciones fetales graves“.
Frente a esta situación, el Episcopado colombiano
tuvo una reacción de aparente desconcierto: algunos
prelados tuvieron reacciones enérgicas, pero fueron
desautorizados por otros que no deseaban que hubiese
polémica; otros hablaron de excomunión de los
abortistas, pero nadie llegó a formularla; otros
convocaron a manifestaciones improvisadas, que
resultaron un fracaso; y la mayor parte se quedó
callada. Y si en algo coincidieron los Pastores fue
en consentir que la polémica se situase en el
aspecto jurídico, y no en el religioso y moral, con
lo cual perdieron casi toda la fuerza de sus
argumentos y mucha de la influencia movilizadora
sobre el pueblo católico.
[1]
La Tercera, 13/12/2010
[2]
ibid
[3]
Auditórium de la Cámara de Diputados - Congreso
Nacional, Riobamba, Capital. 3 y 4 de Agosto de
2006. Panel “Diferentes estrategias para el acceso
al aborto legal, seguro y gratuito”. Ponencia de
Mónica Roa.