Valparaíso, Chile,

 

La vida no se toca

Padre Hugo Tagle

Diciembre del 2010

 

Lamentable la propuesta de ley de un par de senadores de introducir el así llamado “aborto eugenésico”, eliminación del feto cuando su desarrollo resulta inviable. Si bien se presenta para casos de excepción, significará una puerta de entrada para la incorporación paulatina e irreversible del aborto sin más. Excepciones más o menos, estamos hablando siempre de una vida. La defensa de la vida va desde su concepción hasta su ocaso natural. No tenemos derecho a agredirla bajo ningún aspecto y, en el caso de intromisión en su desarrollo, será para favorecerla y no para frenarla.

Los casos que se alegan para permitir este “aborto terapéutico” no lo ameritan. Los embarazos que ponen en peligro la vida de la madre son tan mínimos que no exigen una ley especial. Por lo demás, la medicina ya conoce formas de llevar el embarazo hasta el final o que se produzca un aborto espontáneo, sin necesidad de manipulación externa y resguardando la salud de la madre. La mejor defensa de su integridad será dejar el libre desarrollo de la vida por nacer, paliando aquello que puede ser nocivo para ambos. Las posibilidades de riesgo para la vida de la madre son, hoy en día y gracias a los avances de la medicina, casi inexistentes, una excusa para hablar de aborto.

La interrupción de un posible embarazo inviable puede, además, llevar a grandes errores. Revela una pérfida selección de quién puede nacer o no. Pienso en casos de síndrome de down o malformaciones a las pocas semanas de gestación. Tras esa decisión de interrupción hay una solapada intención de decidir quién viene a la vida y quien muere. Tuvimos hace poco la Teletón. Bajo la lógica de la propuesta de esa ley, ninguno de los niños que atiende esa institución existiría hoy.

Otro tanto en los casos en que el feto es inviable. Son muchas mujeres que pasan por situaciones parecidas pero quieren llevar el embarazo hasta el final. Una sabia decisión, que les permite dar a luz, tener a su hijo y luego hacer un buen duelo. Dan a luz a una creatura que vive poco tiempo, pero guardan un sentimiento de paz enorme, de haber gestado esa vida y hecho todo lo posible por mantenerla; el mejor de los antídotos y terapia ante la pérdida de esa vida. Al revés. Se de mujeres que se reprochan no haber finalizado su embarazo naturalmente. Una sensación de culpabilidad que las acompañará lamentablemente siempre y que requerirá de gran apoyo emocional para superarla. El aborto es un crimen. Contra la vida por nacer y contra la madre misma. Esta última no lo dimensiona en el momento de decidir una interrupción de su embarazo -decisión que muchas veces es forzada o tomada en momento de debilidad. La vida es siempre un regalo y la labor de la medicina es protegerla. Ojalá esta discusión lleve a una opción más decidida por la vida y su protección.