Los cinco
cadáveres políticos del próximo año
Moises Naim
Diciembre de 2010
Hosni Mubarak tiene 81 años y ha sido presidente de
Egipto desde 1981. Fidel Castro ha cumplido 85 y
durante medio siglo ejerció el poder supremo de
Cuba. A los 83 años, el rey de Tailandia, Bhumibol
Adulyadej, es el jefe de Estado más longevo: comenzó
en 1946. Abdullah, el rey de Arabia Saudita, ya
sobrepasa los 86 años. El "Líder Supremo" que
también se hace llamar "El Querido Líder", "Nuestro
Padre", "El General" y "Generalísimo" va a cumplir
70 años y es, en realidad, el cruel tirano de Corea
del Norte, Kim Jong-il.
Los cinco están muy enfermos, y es probable que
alguno muera en 2011. Pero aunque ello no suceda, su
debilidad física se traduce en una debilidad
política que obligará a sus países a pasar por
complicados e impredecibles cambios en la estructura
de poder.
Las convulsiones políticas provocadas por estas
transiciones se extenderán más allá de las fronteras
de estos cinco países. Egipto es un jugador
fundamental en el mundo árabe y la influencia cubana
en América latina es conocida. Lo que sucede en
Arabia Saudita determina lo que usted paga por la
nafta de su auto, y un conflicto armado entre las
dos Coreas tendría efectos inmediatos sobre la
economía mundial.
De hecho, la reciente exacerbación de la belicosidad
de Corea del Norte esta íntimamente ligada al
proceso de sucesión. El precario equilibrio político
de Tailandia podría fácilmente saltar en pedazos con
la muerte de su rey, y el eventual desbordamiento de
las tensiones hacia sus vecinos desestabilizaría el
sudeste asiático.
A
pesar de las inmensas diferencias de todo tipo
-culturales, económicas, geográficas, sociales-, es
sorprendente descubrir cuán similares son estos
cinco países en cuanto a los procesos de sucesión de
sus actuales líderes.
Todo queda en familia
Fidel le ha dejado el poder a su hermano Raúl. Kim
Jong-il ha designado sucesor a su hijo de 26 años,
Kim Jong-un, quien, gracias a sus desconocidos
méritos militares, acaba de ser ascendido a general
de cuatro estrellas. Por ley hay que referirse a él
como "Brillante Camarada".
Hosni Mubarak está haciendo lo posible para que su
hijo Gamal asuma el poder. Si George H. Bush y
George W. Bush fueron presidentes, se preguntan los
Kim y los Mubarak, ¿por qué nosotros no?
En el caso de los reyes la sucesión familiar es más
obvia. Y también más complicada. El rey Abdullah
designó heredero a su hermanastro, el príncipe
Sultán bin Abdulaziz. El problema es que el delfín
también es octogenario. Y ha sufrido, o aún sufre,
de cáncer. Allí las decisiones sucesorias se toman
en un complicado y secreto proceso de negociación
entre las diferentes facciones de la familia real
saudita.
Lo mismo ocurre en Tailandia. El hijo del rey, el
príncipe Maha Vajiralongkorn (57 años), es el
heredero natural. Pero mientras que su padre es
venerado, el príncipe es temido e impopular. Su
controvertida vida amorosa, su adoración por Fu-Fu,
su perro poodle que tiene rango militar y al que a
veces sienta en los banquetes, y los constantes
rumores sobre sus malas amistades contrastan con la
admiración que despierta su hermana, la princesa
Sirindhorn.
Uno de los escenarios posibles es que, en el lecho
de muerte, el rey pueda saltarse a su hijo y
designar a la princesa o a uno de sus nietos. En
todo caso, lo último que necesita la atribulada
Tailandia es que a las violentas confrontaciones
políticas en la calle se sumen confrontaciones en el
palacio real.
Hijos, hermanos y... generales
Otro denominador común en estos cinco países es el
papel determinante que desempeñan las fuerzas
armadas en la selección del sucesor del líder
actual. Todos estos gobiernos dependen de los
militares para mantenerse en el poder. En Egipto, la
falta de experiencia militar del hijo del presidente
y sus promesas de reformas económicas y políticas no
le han granjeado simpatías entre los generales.
Raúl Castro no sólo es el hermano de Fidel, sino que
durante décadas estuvo al frente de las fuerzas
armadas. En Arabia Saudita, los príncipes que
controlan el estamento militar y los servicios de
inteligencia son los mejor ubicados para la
sucesión, o al menos tienen una influencia
determinante en el proceso de selección.
En Corea del Norte, lo más probable es que quien
gobierne, una vez desaparecido el "Querido Líder",
no sea su hijo el "Brillante Camarada", sino una
junta militar. En Tailandia, los generales tienen
una larga tradición de golpes y de intervención en
asuntos de Estado. La muerte del rey exacerbaría
estas propensiones.
La edad no perdona
"No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo
resista", reza el viejo dicho. Los autócratas que
buscan extender su mandato mas allá de su muerte,
dejando en el poder a su hijo o a su hermano, violan
este precepto y tratan de que haya males que duren
más de 100 años. En algunos casos lo lograrán. En
otros, el cuerpo (es decir, la sociedad) no lo
aguantará. Ya lo veremos en 2011.